Cuando pienso en nuestros jóvenes universitarios pienso en el genuino poder del conocimiento. Ayer regresando a casa después de una divertida caminata por esta maravillosa ciudad de Mayagüez, me detuve frente a los portones del Ahora y Siempre Colegio.

Por un momento imaginé a la Gran Hypatia y sus estudiantes en la ciudad de Alejandría, mientras un grupo de visionarios cuidaban la Biblioteca 📚 de las pasiones e ignorancia de sus tiempos.

También, pude ver el privilegio de vivir en este país, en el que nuestros estudiantes pueden levantar sus voces y no ser secuestrados en la oscuridad de la noche.

Entre las pancartas encontré una que dominó mi atención.

’El Poder de un Pueblo es su Universidad’

Que palabras más ciertas…, que palabras tan simples y tan empoderantes. Sin necesidad de atacar, ni defender, nos hacen un importante recordatorio. El corazón económico de nuestra ciudad respira y exhala al ritmo 🎶 del Colegio de Mayagüez.

Para mí, nuestros jóvenes universitarios representan la esperanza de mi pueblo. Ayer cuando me acerqué a preguntarles: ¿Cuándo sería un buen momento para escucharlos?, pude ver un campamento ⛺️ de visionarios, de hombres y mujeres que buscan cambiar el futuro de su país. Yo creo que nosotros nunca sabremos la historia completa de #RickyRenuncia, pero creo y estoy convencido que debemos unirnos para transformar la ‘filtrafa’ de país que le hemos dejado a nuestros hijos.

…y creo que esto debe de comenzar con una disculpa.

Una disculpa a nuestros hijos e hijas, sobrinos, nietos y nietas. Una disculpa desde el Alma, que se sienta su honestidad, ya que de una forma u otra hemos fracasado en entregarles un país que funcione para el beneficio de ellos y nuestros nietos.

….y un reconocimiento!

¡Me quito el sombrero ante ustedes!

Gracias estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, por cuidar los portones, por ser una interrupción en el sistema de creencias.

Gracias por cuidar el genuino poder de nuestro pueblo. Gracias por Ser y Hacer!


Les recuerdo que vivimos en la tierra de Próceres, que en momento de dificultad y desafíos también levantaron sus voces y cambiaron la historia de nuestro país. Les recuerdo que en sus hombros esta la conciencia colectiva de nuestras futuras generaciones y aún cuando no somos muchos, estamos aquí y en la Diáspora, recordándoles que no estan solxs.