Ayer en mi trabajo se me acercó a mi un joven no mayor de 22 a 24 años diciendome algo así:

“Voy a hablar contigo… tú me vas a ayudar… Yo vivo en la calle, pero yo no robo, yo no le hago na’ a nadie… y yoooo ME LA BUSCO ESTACIONANDO CARROS, pero yo no me meto con nadie… Ayer el dueño de este negocio (con sus manos señalo un pub) Me empezó a gritar diciendome Gu3le bic7o vete pa’l carajo, vete, vete… pero yo también soy un ser un ser humano y ahora, El compro oootro negocio en la oootra calle donde yo también me la busco…”

El joven me pidió consejeria legal sobre sus derechos como deambulante… le respondi que “desconozco cuales son tus derechos pero dame unos días para ver que podemos hacer” su rostro brillo de alegría y hoy te escribo a ti…

Aún sin solución pero con el deseo de añadir valor en la vida de un joven desconocido y un empresario que busca cuidar a sus clientes…

¿Qué podemos aprender de esta historia? ¿Cómo podemos adelantar el camino Karmico de otros que no tienen un techo…?

Que las historias de sus vidas son de mas dolor que alegrías y que son parte de nuestra ciudades y cascos urbanos…

Que son parte de nuestra sociedad… ¡Parte de nuestra historia…!

De mi te puedo decir, que antes de yo llegar al Budismo y conocer el genuino valor de una simple palabra que ha seguido metamorfisando mi vida… Yo era arrogante, prepotente, e HP con cada “tecato” que se cruzaba en mi camino… Para mi, un deambulante era sinónimo de un perdedor, adicto, qued’o, ladron y mucho más, quien NO se merecía ni 10 centavos que estuvieran en el piso de la alfombra de mi automóvil…

PERO un camino gradual comenzó a reescribirme; y la palabra compasión comenzó a salir cada vez mas y mas de mis labios…

Compasión es la palabra perfecta cuando estamos en una reunión profesional o una charla inspiracional para describir y comprender que desconocemos el dolor de otros…

¿¡…pero que puedo aprender de mi joven protagonista!?

Pues aún no estoy seguro de cómo le puedo apoyar PERO te quiero invitar a que me acompañes en esta busqueda…

A que te preguntes: ¿porqué tenemos tantas vidas deambulantes en nuestras ciudades? ¿En que estamos fracasando cómo sociedad? …¡y aún mas importante!: ¿Qué podemos aprender del dolor humano…?